
El Departamento de Defensa de Estados Unidos adjudicó el 1 de mayo de 2026 contratos de acceso a modelos de inteligencia artificial en redes clasificadas a siete empresas tecnológicas: OpenAI, Google, Microsoft, Amazon Web Services, Nvidia, SpaceX y Reflection AI, una startup especializada en modelos de razonamiento. Anthropic quedó excluida del proceso tras negarse a aceptar el lenguaje de los contratos, que autorizaba el uso de sus modelos para «todos los propósitos legales», una formulación que la compañía consideró incompatible con sus políticas de uso responsable por su posible aplicación en vigilancia masiva o sistemas de armas autónomos.
La decisión del Pentágono establece, por primera vez, un panel oficial de proveedores de IA para entornos de alta seguridad, con acceso a infraestructura clasificada y capacidad para desplegar modelos en redes air-gapped. Los contratos no tienen un valor total publicado —son de tipo IDIQ (Indefinite Delivery, Indefinite Quantity)— pero el acceso al ecosistema de defensa estadounidense representa un mercado estimado en decenas de miles de millones de dólares en los próximos cinco años. Nvidia figura en la lista no como proveedor de modelos sino como proveedor de infraestructura de computación, lo que subraya que la cadena de valor de la IA en defensa incluye tanto software como hardware especializado.
La exclusión de Anthropic tiene implicaciones que van más allá del contrato en cuestión. Es la primera vez que un laboratorio de IA de primer nivel rechaza públicamente un contrato gubernamental de gran escala invocando criterios éticos sobre los términos de uso, y el movimiento genera precedente sobre cómo los proveedores de IA pueden —o no— delimitar el alcance de los usos permitidos de sus modelos cuando trabajan con clientes institucionales. La industria observa con atención si esta posición supone una ventaja competitiva en mercados empresariales europeos con mayor sensibilidad regulatoria, o si implica un coste comercial relevante en el mercado estadounidense.
Para los equipos de datos y los responsables de estrategia de IA en organizaciones europeas, la adjudicación tiene dos lecturas. La primera es la consolidación de un oligopolio de facto en infraestructura de IA: los mismos actores que dominan el cloud (AWS, Google, Microsoft) son ahora también los proveedores preferentes de IA gubernamental en el mercado más grande del mundo. La segunda es la creciente importancia de los términos de uso como diferenciador estratégico: qué puede y qué no puede hacer un modelo con los datos corporativos es una pregunta que los contratos de IA enterprise deben responder con precisión antes de la firma.
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Fuente: Reuters / Winbuzzer