Banderas de la Unión Europea ante la sede de la Comisión Europea en Bruselas

El Reglamento (UE) 2026/1744, conocido como Omnibus Digital sobre Inteligencia Artificial, entró en vigor el 27 de julio, tres días después de su publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea. La norma modifica el AI Act y varias piezas del marco digital europeo con un objetivo declarado de simplificación, y su efecto más inmediato es un cambio de calendario: las obligaciones para los sistemas de alto riesgo del Anexo III se aplazan del 2 de agosto de 2026 al 2 de diciembre de 2027, y las de la IA integrada en productos regulados del Anexo I se retrasan hasta agosto de 2028.

El aplazamiento no es una amnistía general. Las obligaciones de los modelos de IA de propósito general (GPAI) y los requisitos de transparencia del artículo 50 —etiquetado de contenido sintético incluido— siguen siendo exigibles a partir del 2 de agosto de 2026, con la Comisión Europea asumiendo plenos poderes de ejecución y sanciones de hasta 15 millones de euros o el 3% de la facturación mundial. El Omnibus incorpora además una nueva prohibición expresa sobre los sistemas diseñados para generar imágenes íntimas no consentidas y material de abuso sexual infantil.

El motivo oficial del retraso es dar tiempo a que se completen las normas técnicas armonizadas y a que los Estados miembros terminen de designar y dotar a las autoridades competentes encargadas de supervisar el cumplimiento. Es un reconocimiento implícito de que la infraestructura de supervisión llegaba tarde a su propio calendario. Conviene tener presente que el paquete Omnibus se tramita en dos ficheros separados: el de IA ya está adoptado y en vigor, mientras el Omnibus de datos —que toca RGPD, ePrivacy, NIS2 y DORA— sigue en negociación.

Para un CIO o un responsable de datos en España, la lectura práctica tiene dos caras. La primera es que quien había planificado su clasificación de sistemas de alto riesgo para agosto gana dieciséis meses de margen, y eso permite hacer el trabajo bien en lugar de deprisa. La segunda, más incómoda, es que el tramo que de verdad afecta a casi todo el mundo —el de GPAI y transparencia— no se mueve: cualquier organización que integre modelos de terceros en sus productos necesitará que sus proveedores acrediten cumplimiento y documentación de datos de entrenamiento a partir de la semana que viene.

La recomendación es no confundir aplazamiento con relajación. El inventario de sistemas de IA, la trazabilidad de qué modelos se usan y con qué datos, y las cláusulas contractuales que trasladan la exigencia a los proveedores son trabajo que hay que hacer igualmente, y que además rebaja el coste de cumplir cuando llegue diciembre de 2027. La gobernanza del dato es aquí la palanca: sin catálogo, linaje y control de accesos, ninguna de estas obligaciones se puede demostrar documentalmente.

Más en Dataprix: Gobernanza de datos: catálogos, linaje y cumplimiento normativo.

Fuente: Comisión Europea — Shaping Europe’s digital future.